El Acoso escolar y sus consecuencias

altcadv Dom, 09/11/2008 - 16:31

No se puede mirar para otro lado, ni despreocuparnos por lo que sienten los padres de los chavales acosados; menos aún si nuestros hijos son los que, presuntamente, están provocando tal situación. El sufrimiento de aquellas familias a nivel psicológico y social es tremendo.
Las consecuencias de ignorarlo pueden ser muy graves, más aún si hay denuncias y juicios de por medio. Y en Melgar parece ser que estamos llegando a ese punto. A nadie le va a gustar que su hijo, en edad adulta, tenga antecedentes por acosador mientras fue menor de edad.
El estudio de la conducta del acoso observa que es un grupo el que ataca a una persona sola. En esas pandillas suele haber un claro líder que es el que menos se ve afectado por los castigos en este tipo de situaciones. Da ordenes para acosar y todo el grupo lo ve como algo divertido.
Dejar en manos del Colegio e Instituto la corrección de tal asunto es un grave error. El correcto comportamiento social de un niño y/o adolescente, pasa por lo que en casa se le enseña y exige. La educación pública no corrige comportamientos asociales, solo intenta que en sus instalaciones no ocurran.
Los pasos a dar son claros:
- Apoyo a los padres de los chavales que sufren acoso escolar, incluso si nuestros hijos están involucrados. Apartar socialmente a alguien que, con razón, nos está provocando molestias por defender lo que es justo, nos provocará daños irreparables.
- Los castigos han de ir más allá de los que el Colegio o Instituto establezcan, dado que tales conductas son delictivas. En casa se les tiene que exigir que respeten a los demás.
- Enseñar clara y explícitamente a nuestros niños en que consiste el respeto a otros y las consecuencias legales que puede acarrear el no cumplirlo.
Si no ponemos freno al acoso entre todos, habrá denuncias y juicios posteriores. Sanciones y antecedentes son las consecuencias directas para los padres y para los chavales. A nadie nos gustaría estar en esa tesitura, por lo que hay que ponerse manos a la obra.
De lo contrario, el siguiente puede ser nuestro hijo o hija, nieto o nieta, sobrino o sobrina... Con estos temas nunca se sabe.